Publicado en

IA en el aula: entre la anécdota y la responsabilidad docente


Resumen
Hace algunos días se realizó en Santiago de Chile la Cumbre Mundial sobre
Docentes, convocada por la UNESCO, donde más de 50 países coincidieron en
un mensaje clave: el futuro de la educación depende del futuro de la docencia.
En medio de la urgencia por revertir la escasez y la deserción de profesores, un
caso reciente en el aula muestra cómo alumnos y docentes están usando la
inteligencia artificial de manera similar, dejando en evidencia la necesidad de
contar con maestros preparados para los nuevos tiempos.


Lo que nos recordó la Cumbre Mundial sobre Docentes

La Cumbre Mundial sobre Docentes, organizada por la UNESCO y el Gobierno
de Chile en la sede de la CEPAL, reunió a representantes de todo el mundo para
reflexionar sobre la situación actual de la profesión. Las cifras son contundentes:
el planeta necesitará más de 44 millones de profesores adicionales hacia 2030
para garantizar el derecho a la educación. Y a esto se suma un dato incómodo:
la deserción docente se ha duplicado en la última década.


El consenso fue unánime: sin docentes no hay futuro educativo posible. Por eso
se llamó a dignificar la profesión, ofrecer mejores condiciones laborales y
preparar a los profesores para un escenario donde la tecnología, incluida la
inteligencia artificial, ya es parte del aula.


Una anécdota que abre preguntas
Hace poco, un profesor se topó con una situación inesperada en su sala de
clases. Uno de sus alumnos elaboró con la inteligencia artificial una evaluación
utilizando los insumos que él mismo había entregado. Al mismo tiempo, el propio
docente tomó esos mismos insumos y le pidió a la IA que diseñara una prueba
para aplicar al curso. El resultado fue inquietante: coincidencias cercanas al 90%
en preguntas y respuestas.


La situación dejó planteado un dilema inmediato: ¿quién está en lo correcto
aquí? ¿El alumno que usó la IA como recurso de estudio o el profesor que
terminó dependiendo de ella para evaluar? Más allá de la anécdota, lo que
queda en evidencia es que el problema no está en la herramienta, sino en el
criterio pedagógico con que se utiliza.

Preparar docentes y estudiantes para tiempos de IA
Lo ocurrido con aquel profesor y su alumno refleja lo que pasa cuando la IA se
usa de manera superficial: resultados automáticos que parecen iguales, pero
que no generan aprendizaje profundo. Un docente preparado no se queda en
pedir a la máquina una prueba, sino que es capaz de interactuar con ella,
tensionarla y utilizarla como apoyo para crear experiencias más ricas y
desafiantes.


El Marco Orientador de Competencias Digitales Docentes, presentado este año
por el MINEDUC y la UNESCO, apunta en esa dirección. Habla de compromiso
profesional, competencias pedagógicas y ciudadanía digital como tres pilares
indispensables para enfrentar los cambios actuales.


Nuestros estudiantes ya no necesitan solo memorizar contenidos. Necesitan
aprender a identificar sesgos, evaluar fuentes, comprender cómo funcionan los
modelos generativos y usarlos de forma creativa y crítica. Necesitan consolidar
competencias que los preparen para un futuro donde el protagonismo digital
será parte de su vida profesional. Y en ese camino, el rol del profesor sigue
siendo esencial: orientar, acompañar, inspirar.


Una comunidad global en sintonía
Lo que ya está haciendo la IA Educativa Day, una comunidad global que
defiende el rol protagónico del profesorado en la era digital, es precisamente
abordar lo discutido en la Cumbre de Santiago. Lo hace promoviendo el diálogo
y la cooperación entre docentes de distintos países, compartiendo experiencias
y recursos que inspiran nuevas formas de enseñar y aprender en tiempos de
inteligencia artificial.


No se trata de celebrar la tecnología por sí misma, sino de ponerla al servicio de
aprendizajes con sentido, generando espacios donde las buenas prácticas y la
formación pertinente se conviertan en una oportunidad para dignificar la
profesión y asegurar que el lugar del profesor siga siendo central en la
construcción de futuro.


En este camino, los estudiantes de hoy deberán diseñar su propia experiencia
de aprendizaje, consolidando las habilidades del siglo XXI que les permitan
proyectarse hacia un futuro profesional con gran protagonismo digital.

La anécdota del profesor y el alumno con pruebas casi idénticas es un espejo.
Nos recuerda que la discusión no está en si los estudiantes usarán o no la IA ,
ya lo hacen, sino en cómo estamos preparando a los docentes para guiar ese
camino. La deserción docente nos advierte que no basta con pedir mejores
evaluaciones; hay que sostener al profesorado con condiciones reales,
formación constante y sentido de misión.


La inteligencia artificial ya está en nuestras aulas. La pregunta que queda es:
¿estamos a tiempo de reencantar a las nuevas generaciones de docentes?
¿Podremos convertir a la IA en un motor de dignificación en lugar de un motivo
de desgaste? ¿Tendremos la valentía de formar un profesorado protagonista,
crítico y creativo en esta nueva era?

Este artículo ha sido escrito originalmente por Elena Gazzella Rodríguez – septiembre 2025 y, posteriormente, editado por nuestro compañero Salvador Montaner Villalba

Autor

Consultora EdTech | GOOGLE Trainer | IA Educativa | Innovación Educativa | Design Thinking |STEAM| ABP | Robótica | Pensam. Comput. | e-learning

Deja una respuesta