Hay eventos que terminan cuando se apagan las luces de la última sala. Y luego están otros que continúan durante días dentro de uno mismo.
Para mí, el IAEducativa Day 3, celebrado el pasado 8 de mayo en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidade da Coruña, pertenece claramente al segundo grupo.
Después de muchos meses de trabajo, reuniones, videollamadas, coordinación, diseño de programa, búsqueda de alianzas y resolución de cientos de pequeños detalles invisibles, llegó ese momento mágico en el que ves a más de doscientas personas compartiendo conversaciones, ideas, dudas y entusiasmo alrededor de un objetivo común: construir una relación más humana, ética y útil entre la Inteligencia Artificial y la Educación.
Y entonces entiendes que todo ha merecido la pena.
Como Vicepresidente de la Asociación INTEDUA, he tenido la suerte de vivir este proyecto desde dentro. Pero también desde muy cerca de las personas. Porque si algo me ha confirmado este Day3 es que IAEducativa ya no es solo una idea. Se ha convertido en una comunidad real.
Durante toda la jornada sentí algo difícil de explicar: la sensación de que estábamos creando espacios que hacía mucha falta que existieran. Espacios donde docentes de diferentes etapas educativas podían encontrarse para aprender sin miedo, debatir con honestidad y compartir experiencias desde la práctica real del aula.
Ver las salas llenas desde primera hora, observar cómo la gente tenía auténticos problemas para decidir a qué ponencia asistir por el nivel del programa, o comprobar la participación activa tanto presencial como online fue emocionante. Y también una enorme responsabilidad.
Porque detrás de cada decisión organizativa había una idea clara: hacer accesible formación de altísimo valor a docentes que muchas veces no tienen oportunidades reales de acceder a ella.
Creo sinceramente que uno de los mayores logros de este Day3 ha sido demostrar que se pueden hacer eventos educativos de enorme calidad sin perder el componente humano. Sin convertir la innovación en postureo. Sin olvidar que la tecnología solo tiene sentido si mejora la vida de las personas y ayuda a construir mejores experiencias educativas.
Además, organizar este encuentro en Galicia ha tenido para mí un significado especial. Poder traer este movimiento a A Coruña, conectar con instituciones comprometidas y encontrar tanta implicación por parte de la Universidade da Coruña y de todas las personas colaboradoras ha sido algo profundamente inspirador.
Y en este punto necesito detenerme para agradecer. Porque un evento como este no se construye solo desde la planificación, sino desde la confianza, la generosidad y los valores de muchas personas.
Gracias a Miguel Ángel Lafuente, director del CEFIRE de IA Educativa y Pensamiento Computacional, por su apoyo, su mirada educativa y su compromiso constante con una innovación rigurosa, útil y al servicio del profesorado.
Gracias también a Juan Freire y a todo el equipo de Éutika, por estar, por empujar, por cuidar los detalles y por demostrar que cuando una empresa se implica de verdad en un proyecto educativo, puede convertirse en una aliada imprescindible para hacerlo crecer.
A Alejandro Truebano, de Doctrina Qualitas, le debo también un agradecimiento muy especial. No solo por su profesionalidad y por todo lo que ha aportado al proyecto, sino por la confianza depositada en nosotros y por esa forma de sumar siempre desde la seriedad, la cercanía y el compromiso.
También quiero acordarme de Carles Ballart y Rafa González, del Instituto Peralta de Girona, porque representan muy bien ese tipo de docentes que hacen que uno siga creyendo profundamente en la educación pública, en la innovación real y en la capacidad de transformar desde el aula, con humildad y valentía.
Y, por supuesto, gracias a Javier Prada Oliva, Presidente de INTEDUA, por su liderazgo, por su visión y por acompañar este camino con una mezcla tan necesaria de ambición, prudencia y humanidad. A Susana Cano y Raúl Jiménez, vocales de INTEDUA, por su trabajo, su apoyo y su forma de estar siempre disponibles cuando hace falta. Formar parte de un equipo así es, sinceramente, un privilegio.
Por supuesto, unas palabras de agradecimiento al resto de personas voluntarias que, desde diferentes lugares del planeta —A Coruña, Valencia, Sevilla e incluso desde Portugal, Brasil, Puerto Rico, Colombia o Argentina, entre otros países—, han ayudado a llevar a cabo la jornada en la medida de sus posibilidades. Cada aportación, grande o pequeña, ha sido parte imprescindible de este Day3.
Finalmente, aunque no menos importante, quiero dedicar unas palabras a mi querida amiga Raquel López Hernández, EdTech Consultant. Hay personas que llegan a los proyectos aportando conocimiento, pero también calma, criterio, energía y verdad. Raquel representa todo eso. No encuentro palabras suficientes para agradecerle no solo su profesionalidad y la confianza que ha depositado en mí, sino especialmente los valores que encarna: generosidad, compromiso, honestidad y una profunda vocación por mejorar la educación.
A todas estas personas, y a muchas más que sería imposible nombrar una a una, gracias. Gracias por sostener, por confiar, por aportar y por recordarme que los grandes proyectos no se miden únicamente por lo que consiguen, sino por la calidad humana de quienes los hacen posibles.
A nivel profesional, este IAEducativa Day 3 también ha supuesto un antes y un después para mí.
Coordinar un evento híbrido de esta magnitud, con múltiples salas simultáneas, retransmisión en directo, gestión institucional, patrocinadores, proveedores y equipos humanos tan diversos me ha obligado a crecer muchísimo en liderazgo, comunicación y toma de decisiones. He aprendido a confiar más en los equipos, a delegar mejor y, sobre todo, a entender que los grandes proyectos educativos necesitan visión, pero también muchísimo trabajo silencioso detrás.
Sin embargo, más allá del aprendizaje técnico u organizativo, lo más importante ha sido confirmar algo que intuía desde hace tiempo: la educación necesita espacios valientes donde las personas puedan encontrarse para pensar juntas el futuro.
Y eso es exactamente lo que siento que estamos construyendo desde INTEDUA.
Cuando arrancamos el Day1 en Valencia era difícil imaginar hasta dónde podía llegar esta iniciativa en tan poco tiempo. Después vino Sevilla. Y ahora Galicia. En apenas un año hemos conseguido movilizar cientos de docentes, generar miles de horas de formación y facilitar un impacto formativo que supera ya los 240.000€ en becas y oportunidades de formación para el profesorado.
Pero, honestamente, el verdadero valor no está en las cifras.
Está en las conversaciones de pasillo. En los abrazos después de una ponencia. En las personas que se conocen durante un café y acaban creando proyectos juntos. En quienes descubren que no están solos en sus dudas sobre la IA y la educación. En quienes vuelven a sus centros educativos con nuevas ideas, motivación y ganas de transformar pequeñas cosas.
Ahí es donde ocurre realmente el cambio.
Hoy, unos días después del evento, sigo cansado… pero feliz. Muy feliz.
Porque siento que este Day3 nos ha confirmado que vamos por el buen camino. Y porque tengo la enorme suerte de formar parte de un equipo humano que cree profundamente en lo que hace.
Ahora ya miramos hacia el #IAEducativaDay4 de abril de 2027 con ilusión, responsabilidad y muchísimas ganas de seguir creciendo junto a nuestra comunidad.
Y si algo me ha enseñado esta experiencia es que cuando la educación, la colaboración y el propósito se unen, pasan cosas extraordinarias.
Gracias, A Coruña.
Gracias, comunidad IAEducativa.
Y gracias a todas las personas que hacen posible que este sueño siga creciendo.
Salvador Montaner Villalba
VicePresidente, INTEDUA
